miércoles, 16 de diciembre de 2015

Marcapágina


"Los franceses dicen que la lectura es el vicio sin castigo"
Jorge Edwards, El Wysky de los poetas.

El sagrado acto de tomar un libro y leerlo -algunos lo hojean, huelen sus paginas, etc... pura ritualidad- de principio a fin conlleva algo más que éso, la acción, pues de alguna u otra forma se van agregando un sinnúmero de aditamentos para hacer placentero el primer contacto con el artefacto. 
Desde tener un buen espacio, algún cuarto del hogar inmaculado de la interferencia mundana hasta tomar un aromático brebaje que acompañe la lectura, la acción de leer se a ido refinando hasta poder generar una experiencia gratificadora como lo es ir a la mejor sala de cine . Pero siempre hay una u otra que van tomando relevancia y vida propia, al punto de que una no puede vivir sin la otra y viceversa. Me refiero al famoso artilugio denominado"marcapágina".
Este curioso y extravagante objeto dedicado a la noble tarea de señalar la página en que se detiene la lectura tiene un enigmático origen, pues, se desconoce exactamente en cuál es su génesis -puede ser en el Antiguo Egipto o en plena Edad Media-. Aunque se puede intuir que la necesidad de saber en qué punto retomar la lectura nace directamente con la creación de la escritura y por ende, siempre existio el interes por recordar en qué parte se interrumpio la lectura, al estudiosos del tema hace referencia al año 1584
Se tiene noticias de que en 1584, Christopher Baker, un impresor de la reina Isabel de Inglaterra, le regaló una biblia con un marcapáginas de seda con una colgadura que terminaba en una borla dorada en agradecimiento a la exclusiva que la reina le concedió en la impresión de la Biblias.
Más aún, la caracteristica de los marcapáginas es que son cartulinas alargadas con distintos diseños, sea de autor o publicidad, aunque también existen marcapáginas hechos con otros materiales, ya sea listones de género, cuero, de algún metal flexible o simplemente imanes. Pero tampoco se puede excluir del listado a los marcapáginas poco convencionales, ya sea boletos de micro, tarjetas del metro, tiras de papel  o cualquier cosa que pueda servir como indicador para saber en qué página se detuvo la lectura.
Sea como sea los marcapáginas cobran vida propia, ya que logran cautivar al lector y éste empieza a coleccionarlos, al punto de que cada uno de estos fetiches terminan especializandose en un tipo de lectura, desde novelas hasta cómics, pues todos tienen distintos motivos e ilustraciones que los hace diferentes y especiales para tal o cual texto. Pero también es un compañero  dentro de la lectura, ya no es solamente una conversa entre dos, lector y autor, sino que es un triumvirato en que el último, el marcapáginas, permite recordar lo experimentado en cada conversa.
Marcapágina imantado con instrucciones para poder ocuparlo

*link sobre la historia de los marcapáginas

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